LA ÉTICA DE LAS VIRTUDES

La ética o moral es un orden de la vida humana que busca, básicamente, la bondad del sujeto que actúa (Benavente, J. (1991), Moral y Derecho. p.265)

En Grecia nace la concepción clásica de Ética. Se reconoce a Aristóteles el  desarrollo de su comprensión sistemática: a partir del estudio de la Metafísica, Aristóteles concluye que la esencia o naturaleza es el modo de ser al que está llamado cada ente en particular y esta es su finalidad. Por lo tanto, la esencia o naturaleza de un ente determina su finalidad intrínseca o su deber ser.

 ¿ A qué está llamado el ser humano (deber ser)?

A alcanzar su plenitud integral- la vida plena- mediante la realización del bien. En palabras de Aristóteles: "[...] El fin es el bien, y el bien solo se encuentra en la acción, en los seres que están en movimiento, como que es el principio mismo del movimiento". En consecuencia, el primer principio de la Ley Natural es:

Haz el bien, evita el mal.

Para criticar si un obrar es bueno o malo debe medirse a través de la racionalidad. La Recta Razón (recta tatio) viene a ser la regla del actuar humano:

La Recta Razón es lo que la razón humana dictamina de suyo acerca de una acción, es decir, la recta razón es el dictamen obtenido cuando la razón procede correctamente (sin error de razonamiento) según las leyes, los principios y los fines que son propios de la razón moral en cuanto tal, sin interferencias ni presiones de ningún tipo" 

Ángel Rodríguez Luño. Ética general. 

Para Aristóteles, el modelo de persona ética es aquella que posee el hábito de las virtudes. Las virtudes son hábitos que perfeccionan la naturaleza humana. mientras que los vicios son hábitos que corrompen la naturaleza humana y lo aleja de su finalidad.

En las sociedades modernas, nuestro obrar se rige por la razón jurídica y la razón moralUna de las mayores críticas al Derecho Continental (cuya principal fuente formal es la ley, antes que la jurisprudencia y la doctrina)  en países subdesarrollados es que se crean demasiadas leyes para regular los actos humanos pero carecemos de sentido común para cumplirlas. Los países más desarrollados y de alta educación cívica se conforman con menos leyes y confían al sentido común un ámbito más amplio para la convivencia y resolución  de conflictos. (El País, La Razón Moral, 2007).